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GRUPOS DE JÓVENES

18-21 años:

Los 18 años suele ser un momento importante para los jóvenes pues es el comienzo de la “vida adulta”, la mayoría de edad, lo que supone para muchos jóvenes y padres un cambio. Se suelen posponer decisiones, derechos y obligaciones para este momento, y cuando llega muchos jóvenes no se sienten preparados para asumir los cambios y se ven con dificultades para manejarlos.

En esta etapa se produce una de las rupturas más importantes, el joven necesita rebelarse con los padres para afirmar su individualidad. Esto suele ser difícil de manejar para las familias, por lo que contar con un apoyo terapéutico puede ser un alivio y una oportunidad de aprendizaje. En los casos en que no se produce esta ruptura, es también frecuente que la ayuda terapéutica sea conveniente pues conviene profundizar para descubrir lo que hay tras ese aparente conformismo o “sumisión”, ya que la rebeldía es algo sano en esta etapa de cara al desarrollo personal.

22-25 años:

En esta etapa son habituales los miedos que aparecen asociados a los cambios hacia ser adulto, coincidiendo en muchos casos con la finalización de los estudios y la incorporación a la vida laboral. Muchos jóvenes a estas edades se preguntan “¿y ahora qué?”, al no saber hacia dónde encaminar su vida y notar los cambios que se están produciendo.

La incorporación al mundo laboral supone un enorme cambio respecto a lo vivido hasta el momento, su vida como estudiantes. Las relaciones personales suelen ser diferentes en este aspecto, los jóvenes se ven a menudo con dificultades para relacionarse con los nuevos compañeros de trabajo, se sienten inseguros e inexpertos y no saben cómo manejar estas situaciones. En estos momentos, puede serles de gran utilidad pertenecer a un grupo de iguales en el que compartir y trabajar sus miedos.

En la mayoría de los casos en la sociedad actual, es una etapa de comienzos y rupturas de pareja, momento de empezar a conocerse en lo sentimental y vivir las primeras frustraciones amorosas con el dolor que puede conllevar. El trabajo de duelo es, pues, importante, ya que supone para los jóvenes de estas edades un apoyo y el aprendizaje de una herramienta de trabajo y crecimiento personal cuya incorporación les puede ser de gran utilidad para su vida futura.